De Eilat a Tel Aviv, podíamos seguir varias rutas y parecía que había una que recorría la frontera con Gaza que parecía ser más interesante, pero nos equivocamos y nos metimos por una carretera interior camino a Berseba.
La carretera tenía un desvio por Mizpe Ramón que era una zona volcánica que nos habían aconsejado, recorrimos en coche esta zona que presentaba un paisaje distinto del desértico que veníamos realizando.
Una vez nos acercamos a Berseba y la vimos a lo lejos decidimos no parar, ya que la parte moderna de Berseba parecía muy repleta de bloques de pisos y construida de una forma desordenada, como ya era tarde, tiramos para Tel Aviv a expensas de que la ciudad nos ofreciera otra oportunidad.
Llegamos a Tel Aviv, y como “más vale malo conocido que bueno por conocer”, nos alojamos en el Momo’s Hostel, en una habitación para 4 con un ventilador y un calor asfixiante. Devolvimos el coche en espera que no se dieran cuenta de la pequeña raspadita y por lo visto no lo vieron... menos mal...
Decidimos ir a comer y esta vez le tocaba a Gerardo la cuestión es que escogió un japonés, y vosotros diréis un japonés en Israel, pues mira le apetecía al hombrecillo que le vamos a hacer, mientras Mon en su cabeza pensaba “ este cabrón nos lleva a un japonés hoy que estoy muerta de hambre” (ya sabéis lo minimalistas que son esta gente con las comidas). Y entonces explotó la chispa y la pelea fue descomunal (dejarían Gerardo y Montse de ser amigos?....), afortunadamente la sangre no llego al río.
Por la noche, decidimos volver hacia la zona que nos había gustado mucho donde habíamos encontrado muchas tiendas y restaurantes, e incluso Gerardo dice haber reconocido uno de ellos que sale en una peli que transcurre en Israel que se llama algo así como “La burbuja”.
Estuvimos haciendo un pequeño botellón (o latón) de cervezas y cuando ya teníamos el puntillo, empezamos a interaccionar con los judíos, concretamente con dos que estaban sentados al lado de nosotros en un bar, les preguntamos por un sitio para ir a bailar y nos mandaron al “Mental”.
Nos costó de encontrar porque el tuburio estaba poco señalizado y además debías bajar unas escaleras y allí abajo estaba el antro con música electrónica pero repleto de gente de estilos y ambientes diversos, parecía un buen garito pero la música no se podía soportar fácilmente.
Como estabamos abiertos a comunicarnos, volvimos a interaccionar en un banco con una chica y un chico que al parecer no se conocían, la chica resultó muy graciosa y el chico cuando le hicimos dos o tres preguntas comprometidas desapareció: por qué aquí hay gente que va por la calle con metralletas?
Les preguntamos por otro local para bailar y nos dirigieron hacía el Lima-Lima, cuando le encontramos el antro no invitaba a entrar, así que volvimos hacia el hostal y de camino fuimos viendo diferentes tipos de bares para todos los gustos.
Al llegar al hostal, Mon y yo, fuimos hacía la playa donde también había sobretodo mucho jovencito tomando algo en las terrazas situadas en las orillas de las playas. Sólo nos quedaba un día en Tel Aviv así que decidimos que por la mañana, iriamos al Karmel Market y hacer las últimas compras de nuestros regalos y después a la playa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario