
Por la mañana, decidimos ir a ver la Cúpula de la Roca, y por fin nos dejaron entrar, la Cùpula se encuentra en la explanada del Templo, y esta se construyó en las ruinas del antiguo Templo de Salomón, allí también se encuentra la mezquita el Aqsa.
Tiene una cúpula dorada que se divisa desde diferentes puntos de Jerusalén, y sus adornos exteriores tienen una cenefa que luce los versículos del Corán. Teóricamente, allí se encuentra la roca de Abrahán.
Abandonamos Jerusalén con destino a Eilat, y la verdad es que el trayecto se nos hizo bastante pesado son bastantes horas de viaje, y muchas de ellas por desierto rocoso, cuando llegamos a Eilat ya era casi de noche, por lo que pensamos que quizás era preferible pasar a Jordania y dormir en Petra aquella noche pero al llegar a la frontera estaba cerrada.
Buscando alojamiento, un chico se ofreció a alojarnos en un piso que alquilaba así que allí nos quedamos aquella noche. Por la mañana, nos levantamos pronto para ir a la frontera con Jordania.
En la frontera con Jordania dejamos el coche aparcado en un parking y cruzamos a pie la frontera, al otro lado ya en Jordania debíamos negociar el precio del taxi hasta Wadi Musa ciudad en la que nos alojábamos.
Finalmente, el precio del taxi fueron 50 dinares jordanos (después descubrimos que el trayecto vale menos), un taxi te lleva hasta Aqaba y allí cambias a otro que te lleva hasta Wadi Musa. El recorrido hasta Wadi Musa es alucinante, montañas y desierto, y poblados beduinos por todas partes.
Llegamos a Wadi Musa nuestro hotel estaba en la parte alta de la ciudad, para ir hasta Petra debíamos coger un taxi que nos costaba 2 dinares.
Nada más llegar nos preparamos para ir hacia Petra, eran casi las 12 del mediodía pero nos pusimos nuestros gorros, cremas y nos equipamos de botellas de agua y alá a caminar.

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