miércoles, 17 de septiembre de 2008

CAMINO A HAIFA




Ya se había acabado el shabbat, aunque en Tel Aviv no se aprecia mucho si que la mayoría de tiendas, bancos, etc... cierran, por lo que el coche de alquiler no nos lo daban hasta el domingo, día que teníamos programado salir camino a Haifa (ciudad costera).

Cogimos el coche un Hyundai supuestamente con maletero suficiente para meter tres maletas y una mochila, pues no, allí no cogía todo así que tuvimos que apañarnos todo el viaje con la “nueva maleta de Mon” situada entre los pasajeros de los asientos traseros.

Antes de llegar a Haifa nos paramos en Cesárea (ruinas de una ciudad romana), nos costó bastante encontrarlo ya que las indicaciones y los mapas hacen igualmente que te pierdas, cuando llegamos cual fue nuestra sorpresa, Cesárea no era una ciudad, eran unos restos conservados a pie de mar en un recinto cerrado al que has de pagar una entrada si quieres acceder. Merece la pena verlo porque es muy bonito y pasear por allí es agradable a pesar del sol.

Por fin, llegamos a Haifa y nos dirigimos a la Hospedería Betel, una hospedería que nos habían recomendado por su precio y su calidad, llevada por un grupo de evangelistas, nos costó sudores y lágrimas encontrarla y encima no estaba en funcionamiento por remodelación.

Haifa está situada en una montaña, concretamente en el Monte Carmelo (aquí comprendimos porque el Carmelo de Barcelona es como es), sus calles están empinadas y son estrechas, y se convierten en un zigzag constante que te marea.

Nos fuimos al Monasterio de los Carmelitas a ver si nos alojaban las monjas, pero finalmente decidimos la segunda opción alojarnos en el hotel Bet Shalom, uno de los pocos alojamientos de “lujo” de nuestro viaje (tele, aire acondicionado y baño en las habitaciones).

Las vistas desde la parte alta de Haifa eran preciosas, se veía el mar con su puerto y los jardines Bahaï, decidimos verlos al día siguiente ya que estaban cerrados, en Israel todo cierra sobre las 17 o 18 de la tarde.

Una cosa que descubrimos en Haifa y que Mon no acaba de asumir era lo del “service no included” vamos que cuando un camarero te atendía bien en Israel tenías que echar a correr porque eso significaba que como mínimo tenías que dejarle entre un 10 y un 15% de propina obligatoria. Mosqueo tremendo de Mon y mañana será otro día....

AKKO RECUERDOS DE MARRUECOS

Por la mañana, decidimos visitar los jardines Bahai pero cual fue nuestra sorpresa que las visitas eran por grupos, y debías esperar hasta que salieran los grupos para poder entrar, nos hacían esperar un par de horas por lo que decidimos hacer unas cuantas fotos en plan japo y salir destino a Akko.

Podemos comentaros que el bahaísmo es una religión surgida en Irán que reúne la Biblia, el Corán y los Evangelios, y ciertamente los fieles tienen una unión especial con la naturaleza y estos jardines son una clara demostración ya que forman un armonioso conjunto con el azul del mar de fondo.

Llegamos a Akko, una ciudad árabe fortificada y que recoge en su interior, una mezquita, baños turcos, zocos, un museo etnológico, una ciudad subterránea y muchas cosas más. Ciertamente nos trajo recuerdos sobre Marruecos, las calles ,las gentes, los colores azul y blanco, y por supuesto las llamadas a la oración.

Sacando una entrada puedes visitar 5 puntos de la ciudad, y ciertamente una de las cosas que más nos gustó fueron los baños turcos, a través de un vídeo caracterizado que te pone en situación te acercas a la realidad de la vida cotidiana en los baños turcos.

También había un museo etnológico que recogía objetos de la zona y diversos materiales de interés etnográfico que Mon y Ger fotografiaron para vós.

Finalizada la ruta por Akko, nos dirigimos a Tiberias, largo viaje menos mal que teníamos reservada noche en Poriyya (al lado de Tiberias). Llegar a Tiberias fue relativamente fácil pero para nada nos esperábamos numerosas caravanas, y medio Israel (mejor dicho medio país de judíos practicantes) alojado y visitando el Mar de Galilea.

Poriyya, estaba en la montaña muy cerca del Lago de Tiberíades en un paraje muy bonito donde hay un albergue barato que tiene unas casitas de madera fabulosas, que contentos nos pusimos por fin algo nos salía bien... esto teníamos que celebrarlo con una partida a las cartas (como siempre ganó Mon).

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