jueves, 18 de septiembre de 2008

JERUSALÉN SORPRENDENTE







En Jerusalén pretendíamos pasar 4 días por lo que decidimos el primer día hacer una incursión por la parte antigua de Jerusalén.

Subimos por las murallas desde la Puerta de Jaffa hasta la Puerta de Damasco(en total hay 8 puertas que rodean la ciudad) y allí emprendimos camino por la Vía Dolorosa y sus 14 estaciones, en nuestro paseo por las murallas pudimos divisar los diferentes barrios que componen la parte antigua de Jerusalén (el cristiano, el judío, el árabe y el armenio), también se divisaba el Montes de los Olivos y los diferentes cementerios (el árabe y el judío).

Es curioso ver el trayecto de la Vía Dolorosa e incluso ver como algún fanático lo hace con una cruz a cuestas, también es una zona óptima para ver a numerosos grupos de cristianos rezando y “cantando”. Seguir las 14 estaciones no es fácil ya que hay momentos en que te pierdes, lo más gratificante es llegar a la Basílica del Santo Sepulcro.

La Basílica del Santo Sepulcro está dividida por 7 comunidades religiosas: armenios, coptos, griegos, musulmanes, abisinios, latinos y la zona de pasajes comunes. Es muy bonita por su antigüedad y las numerosas cosas curiosas que puedes ver: la piedra de la unción, la tumba de Cristo, la roca del Gólgota, la escalera de la cripta de Santa Elena, etc... Justo al lado del Santo Sepulcro hay un convento ortodoxo etíope donde estaban realizando una misa.

Una vez acabamos de ver la Basílica del Santo Sepulcro y sus alrededores nos dirigimos al Muro de las Lamentaciones(llamado así por los cristianos, los judíos lo llama el Muro Occidental), para entrar nos registraron y debimos pasar por un sistema de rayos x. Las mujeres debíamos cubrirnos los hombros y los hombres (es decir Gerardo) debían colocarse unas tiras en los brazos que llevaban escritas unas oraciones y cubrirse el pelo con una kippa de cartón, a la vez que en el muro recitaban unas oraciones que se les entregaba en su idioma.

El muro está dividido por zonas: para hombres y para mujeres, la zona de las mujeres es mucho más pequeña, aunque quiero pensar que siempre había más mujeres que hombres rezando.

La forma del rezo es tocando el muro y balanceándose de atrás hacia delante, algunos se lamentan ciertamente y hasta llegan a llorar, también sobretodo las mujeres escriben sus deseos y los insertan en las ranuras que hay en las rocas del muro.

Es curioso ver como a cualquier hora de la madrugada puedes visitar el muro y siempre encontrarás alguien rezando.El muro en sí en una reconstrucción del Templo de Salomón, y su longitud no es excesivamente grande por lo que en un principio te decepcionan sus pequeñas dimensiones.

Conocer la historia de Jerusalén te ayuda a conocerlo todo, la denominan “Jerusalén la Santa, las tres veces santa, veinte veces derruida y siempre en pie”, ciertamente por allí pasaron los cananeos, los romanos, los griegos, los musulmanes, los mamelucos y los otomanos, los ingleses. Lo importante es que en 1948 se dividió en dos: Jerusalén Este y Jerusalén Oeste esta división continua de alguna manera hoy en día.

Intentamos visitar la Cúpula de la Roca pero estaba cerrada viernes y sábados así que deberíamos visitarla el domingo antes de salir para Eilat.

Por la tarde, habíamos quedado con Fadi nos llevo a Belén, nuestra primera incursión en tierras palestinas, pasamos la frontera sin ningún problema y pudimos ver uno de los muros que separan Israel con Palestina, creados para evitar que las balas de ambos lados incurriesen con los coches que transitan la autopista.

Belén nos resultó una ciudad tranquila y acogedora, vimos la Basílica de la Natividad, donde se encuentra la cueva donde nació Jesús. Lo más curiosos de esta basílica es su entrada minúscula que si no te fijas bien no parece ni una puerta es como un pasadizo.Es una basílica antigua y la parte de abajo regentada por la iglesia griega ortodoxa es la que controla la gruta de la Natividad.
Aquí en Belén estuvimos en un bar fumando nárgila y después cenamos en un bar típico palestino donde comimos unos pollos a la brasa riquísimos y baratísimos. Al salir de Belén en uno de los controles había muchísima caravana y decidimos dar la vuelta para salir por otro donde ni nos miraron. Nuestra impresión sobre el pueblo palestino había sido buena.

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